miércoles, 19 de enero de 2011

¿El asesino?


Nunca había ido tan rápido en el carro, estoy cerca de los doscientos por hora, aunque no lo parece para mí. No andaba por este lugar desde que tenía diecisiete años, lo recuerdo como si fuera ayer, la primera vez que mi viejo me dejo usar el auto, ja no puedo evitar sonrojarme, no solo era la primera vez que tenía el auto para mí solo, sino que también era mi primera vez con una mujer, la misma mujer que provoca ahora que valla acometer la peor estupidez de mi vida. 
- ¡Oye como llegue aquí! ¡Que pasa! ¡Déjame ir! Haaaaaaaaa. 
- No te preocupes mi amigo, más bien mi hermano, esto será rápido. 
- Hey, yo no te conozco ¡Qué crees que haces, porqué me tienes atado! 
- tranquilo no va a doler -¿Dónde me quedé? A sí, no puedo creer que ella, el amor de mi vida me haya hecho esto, y pensar que la creí más santa que mi madre, por la p… ¡que idiota que fui! 
– Oye, ¿Què no me escuchas? estas sordo o qué – No sé porque no le amarré el osico a este imbécil mejor paro un toque y lo hago. 
- Espera, ¿Qué me vas a hacer? No, no, me voy a callar, te lo prometo. 
– No, si lo sé; porque crees que hago esto.- Ya está, no me había dado cuenta que por acá no pasaba ni un carro, bueno, mejor aún, vuelvo a encender el auto y avanzo poco a poco. Ahora que sé que Laura me fue infiel, termino con este y la siguiente será ella, ¡qué rayos¡ me está siguiendo una patrulla, ¡miércoles! ¡Ahora qué hago! Mil cosas pasan por mi mente pero aun así no dejo de conducir, viene una curva a la derecha ahora el camino solo para adelante, esto no conviene; al primer cruce doblo, seguro que Laura alertó a la policía, esto complica un poco las cosas, pero no quiere decir que no vaya a matar al tipo este. Vuelvo a ir doscientos por hora, al fin un cruce ¡o no¡ Me pusieron clavos en la pista, puedo sentir como se van bajando los neumáticos uno tras otro, bien; un poste, que bueno que este está al lado de la puerta, no sé si lograré matarlo pero voy a hacerle el mayor daño posible, ahí se acerca el poste, así que hago una maniobra y el auto se va contra el lado más afectado. Es donde Javier estuvo apoyado, se acercan tres policías y abren la puerta, la verdad no sé ni cómo lo iba a matar; si nisiquiera llevaba un arma o algo, espero que esto sirva para mi defensa ante el juez. Salgo del auto sonriente mientras un policía me apunta y dice que estoy detenido por haberme encontrado flagrante en el momento que intentaba matar a un hombre. 
-Sí, ya sé con las manos en alto.- Ahora me pone de cara contra el auto y me revisa de pies a cabeza 
– Comprendo cómo te sientes amigo, pero no debiste hacer esto, hay modos de arreglar este asunto – me dice cosas mientras me revisa y otros revisan el auto pero yo no le hago caso, solo pienso en cómo salir de esta. 

¡Culpable! Fue lo que dijo el juez, ni modo, total mi vida ya estaba destruida, de alguna forma estaré de vacaciones por un buen tiempo, pero me hubiera gustado pasarlas en una playa, ¿será posible que pueda pedir mi traslado a San Lorenzo? Lo dudo mucho, ahora dos sujetos me llevan a una celda, yo pensé que sería como en las películas, que todos los presos estarían en sus respectivas celdas silbándome e insultándome mientras yo agacho la cabeza, pero nada, algunos están en el patio y los pocos que quedan acá solo me ignoran. Llegué a mi celda; tampoco me empujan como en las películas, ni me dan ropa a rayas, uno de los carceleros me dice: siéntase cómo en su casa, y que tenga una feliz estancia señor, aunque lo dice con un tono sarcástico me cae bien, creo que después de todo haré buenos amigos acá adentro, miro hacia mi celda y solo hay un anciano sentado leyendo una biblia 
– Hola, cómo te llamas. 
– Ernesto ¿y tú? 
– Euclides. No te burles ha – Me lo dice como queriendo reírse, bueno ambos reímos - ¿y por qué estas acá? 
– Mi esposa me fue infiel, así que maté al hombre - No lo maté pero espero ganar respeto 
– Así que tenemos otro asesino, tal parece que este pabellón está lleno de ellos - ¡Melas! Trago un poco de saliva y digo. 
- Y ¿usted a quien mató? 
– No, yo era el que le conseguía chamba a los otros, asi que si sales rapido te puedo dar algo qué hacer. 
– Bueno era justo en lo que pensaba. 
- ¿Qué, ya te gustó matar? 
– No, pensaba en conseguir empleo, pero ya que usted me ofrece tan humilde labor, voy a considerar la propuesta, además la calle esta dura y mucho peor para un ex precidiario. 
– Bueno, piénsalo y me dices. 
– Sí, gracias.-Tiro mis cosas a la cama (si es que se le puede llamar cama a ese cemento) y le digo a aquel hombre que seguiremos la conversa luego, que estaba ancioso por conocer a mi nueva familia. Camino hacia el patio y para mi mala suerte estaban haciendo competencias de peleas y como era fin de mes alguien tenía que morir hoy, el vencedor del mes pasado tenía que elegir alguien para pelear, si el retado no aceptaba, su muerte seria mas dolorosa, el tipo este miraba a cada uno de los presentes, todos sudaban puede ser por el miedo o por el calor, pero estamos en invierno, si no cae nieve es porque no estamos en altura, el tipo fija su mirada en mi y poco a poco va alzando su dedo índice hasta que llega a señalarme, puedo ver todo en cámara lenta y como poco a poco va diciend:TÚ, Yo miro detrás haber si tengo suerte y así me abro, pero no hay nadie, pucha caballero nomás, tengo que mechar, me dirijo hacia el centro y me pongo en guardia, puedo ver como pone sus puños cerca de su rostro, me muestra los dientes como un perro cuando quiere asustar a su víctima, yo lo imito y la gente profiere una serie de cosas que no alcanzo a descifrar, solo que nombran a mi madre y la relacionan con el oficio más antiguo del mundo. Èl grandaso se me va acercando y no me queda otra que hacer lo mismo. Aquí viene el primer derechazo, no sé cómo pero logro parar su mano y le doy en la nariz con toda mi fuerza, huy creo que se amargó, si, aún más; se toca la nariz y luego ve la sangre en su mano,si tenía que arrepentirme en algún momento, creo que este sería el ideal, pero la adrenalina empieza correr por todo mi cuerpo, me siento como cuando iba en el auto con el tipo atrás, me lanzo hacia su rostro. Grave error ahora siento una lluvia de golpes en mi cara, al principio siento como que si su puño se hubiera quedado en mi cara; pero no es así, el tipo no se detiene y voy sintiendo como mi rostro se va mojando cada vez más con la sangre, ya no siento mi nariz, aún así trato de seguir en pie pero ya no puedo mas así que caigo como un costal de papas al suelo, los demás empiezan a contar en cuenta regresiva desde el diez hasta el uno, por una parte me sorprende que sepan contar pero por otra me preocupa, si llegan a cero el giganton tendrá licencia para patearme en el suelo hasta morir, los guardias no se meten para nada, y yo no puedo levantarme, mi cuerpo no responde, y los reos van por el dos, así que doy un grito muy fuerte y me incorporo al fin, otra vez me lanzo hacia él, solo que ya no hacia su rostro aunque así pereciera, ahora me voy a la parte inferior de su ombligo, y…………………..hhhuuuuuuuuu, eso sí dolió; mis botas pesan; tiene la nariz rota así que voy con mi rodilla hacia ella aprovechando que esta agachado, y una, dos, tres, cuatro y cinco, le doy un codazo en la espalda pero no cae, ahora un puntapié detrás de una de sus rodillas y se desploma, pero con mas estilo que yo. Ahora le golpeo la cabeza mientras la gente sigue gritando cosas no muy bonitas, sigo golpeandole la cabeza hasta que intenta pararse pero ahora le doy con la rodilla y vuelve a caer y le sigo dando hasta que no responde; ahora alguien me da una navaja, dice que tengo que cortarle el cuello, siento cada vez mas fuertes los latidos de mi corazón, tal vez si lo hago me gane el respeto de todos, pero esto seguirá el otro mes y si gano el otro, si llego al decimo mes no mato a mi oponente sino que le perdono la vida pero el que siga el otro mes será el. 

Es increíble la imaginación que tenia hernan al ver a su mujer abrazada a un hombre que luego descubrió que era un primo que no veía desde la infancia

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